Escucho el sonido del mar mientras mi mente atraviesa ese túnel que va desde el sueño al despertar. Abro los ojos intentando averiguar si lo que veo es aún mientras duermo o es ya parte del nuevo día. Miro al frente, el mar en calma total, al fondo veo algo que se mueve, ¿Delfines saltando? ¿En el Mediterráneo? Definitivamente debo seguir soñando.
Miro a mi lado y veo al resto del grupo durmiendo, tengo el impulso de despertar a todos para compartir con ellos este momento tan especial, estoy despierto, está ocurriendo de verdad, se lo van a perder.

Es Junio de 2014, una playa en algún lugar de la isla de Ibiza. Es el tercer día de una aventura increíble. Durante 6 días damos la vuelta a la isla de Ibiza. Dormimos en calas, a veces en las hamacas que nos prestan los dueños de los chiringuitos en los que nos refrescamos al llegar por la tarde.
Nos despertamos por la mañana, sin prisa, disfrutando del momento. El que quiere se acerca a la clase de Yoga que se imparte cada mañana. Esta practica es ideal para estirar los músculos que vamos a ejercitar durante todo el día. También ayuda a estar presente, a relajarse para disfrutar de la experiencia plenamente.
En el día a día vamos tan rápido que nos perdemos la cosas más importantes, las más bonitas. Es en entornos así, en los que podemos empezar a practicar mindfulness, tomar conciencia plena de cada momento.
Desayunamos todos juntos, la mesa en la que comemos es un kayak al revés, estamos sentados en la arena, cada uno del grupo hace algo para que este todo listo pronto. – Pásame el café, – ¿Quién tiene el azúcar?
El monitor explica la jornada del día para que tengamos una idea de lo que nos espera, aunque el mar siempre tiene sorpresas para el camino.

Preparamos todo el equipo, crema de sol para tod@s, – Este es mi kayak, – Ponte el chaleco, -La ropa seca en las bolsas estanco para subirlo a la zodiak.
Unos van en kayak individuales, ideal para sentirse en contacto con la naturaleza, para tener un tiempo para ti, sentirte libre y conectar con tu yo profundamente.
Otros eligen el kayak doble, en este puedes compartir unas horas con alguien, a la vez que aúnas esfuerzos, ritmo, y conversaciones.
Una de las cosas más bonitas de darle la vuelva a Ibiza en un kayak es lo cerquita que vas de la costa. Con esta embarcación puedes ir pegado a las rocas, a veces hay grutas, pasos o cuevas en las que no podrías entrar con cualquier otra forma de transporte.

Paramos a bucear en un lugar precioso, todos merecemos un descanso. Hay calas en Ibiza que no tienen nada que envidiar a las mejores playas del Caribe o de las islas Tailandesas.
Seguimos paleando un par de horas y hacemos un descanso para comer. Manzanas, barritas energéticas, agua, comida fácil de digerir pero con capacidad nutritiva para llenarnos de energía y seguir la jornada.
Por la tarde seguimos unas horas más, paisajes diferentes, al final de cada roca que bordeas hay unas nuevas condiciones, agua tranquila como en un lago, de repente viento y algunas olas.
Llegamos a puerto y toca desembarcar, organizar todo, encontrar un lugar donde montar el campamento base para una noche.

Al tocar tierra firme vamos a explorar un poco los alrededores, hay un tiempo para descansar, ir al chiringuito y pronto empieza a caer el sol. Nos juntamos para observar este espectáculo precioso.
Una de las cosas que más me gusta de estar de vacaciones, o de tener una vida sin horarios es que cualquier día puedes darte el lujo de ver un atardecer. ¿Cuándo te paraste a ver un atardecer por última vez?

Después, nos juntamos de nuevo alrededor del kayak-mesa para cenar. Otra vez toda la actividad. La gente tiene mucha hambre, suerte que hay comida de sobra para todos, un par de botellas de vino. Conversaciones bonitas, sobre lo que ocurrió durante el día, quién es el más lento, quién fue el que se cayó esta mañana.
Después de una bonita conversación la gente se va retirando, buscando el lugar donde poner su esterillas, su saco o su hamaca. Algunos intentan leer algo, yo me pasé 6 días en la misma página del libro, cada vez que lo abría mis párpados se cerraban. El cansancio físico era tan grande que dormí como un bebé cada noche de la vuelta.

Nunca me ha gustado compartir las cosas con demasiada gente, esta manera de ver Ibiza te permite sentir que la isla es más tuya. Cuando llegas a las playas es la hora en la que la mayoría de gente se esta yendo y cuando despiertas por la mañana, tienes casi la certeza de que la playa será solo para el grupo.
A la mañana siguiente vuelve la rutina que durará 6 días, yoga, desayuno, kayak… Pero es una rutina solo en los procesos porque cada día cambia el paisaje, otra cala, otra playa, otro amanecer y atardecer. El agua del mar por la que navegas nunca es la misma, cambia a cada instante cada vez que metes la pala en el agua.

Hace 2 años hice este viaje con un grupo de 14 personas, este año durante las 2 últimas semanas de Junio y la primera de Julio iré con un compañero llevando el grupo.

Por la mañana enseñaré Yoga y después acompañaré al grupo desde el kayak o desde la lancha.
El precio es muy reducido y se trata de una experiencia inolvidable, salud, deporte, naturaleza y gente interesante.
Las plazas están muy limitadas así que si quieres venir pasa pronto por esta web Vuelta a Ibiza en Kayak y reserva tu plaza.
Yo estaré durante las 3 primeras semanas pero la vuelta a Ibiza se organiza durante todo el verano.
Buenas imágenes me gustaron, algún dia me gustaría viajar por esos lugares, saludos desde Peru.
¡Precioso proyecto Fran!
Realmente tiene una pinta increíble.
Me ha encantado como transmites tus vivencias.
¡¡Abrazote!!
Muchas gracias Begoña,
¿Te vienes?
Ayer estuve hablando de ti, te puedes imaginar con quién.
saludos