pero los sentimientos que éstas provocan pueden permanecer en nuestro corazón para siempre. Esta es la razón por la cual no te acuerdas de que ropa llevabas puesta o de que comiste el martes pasado pero recuerdas perfectamente el primer beso, aquella despedida en la estación o el concierto que sonaba solo para vosotros dos aunque hayan pasado años. Cuando hay emociones de por medio, ya sean buenas o malas, los recuerdos se graban a fuego en el cerebro y en el corazón.
Hace un año, después de 3 meses de mucho esfuerzo, de enfrentarnos con fantasmas internos y de sufrir una reconstrucción personal, mis compañeros y yo nos levantamos uno a uno en el Círculo de Bellas Artes de Madrid para dar un discurso ante más de 200 personas.
Durante 3 meses cada sábado nos reuníamos en el INSTITUTO HUNE, cerca del parque de Retiro de Madrid para crecer como personas y encontrar una mejor versión de nosotros mismos.
Me pasé muchos sábados sin escuchar a mis compañeros, centrado en mi mismo, en que iba a decir, en como, en si se me olvidaría el texto o si lo haría bien o mal, en definitiva apoderado por mi YO, atrapado en mi EGO. Cuando veo el video me da vergüenza ver los discursos de las primeras semanas, levantando la barbilla, apoderado por el alma de un pastor evangélico que quiere adoctrinar a las masas, llevando una careta de aún no se que personaje.
El día del ensayo general seguía igual, me subí al escenario y me quedé en blanco, una gota de sudor frío recorrió mi frente y 20 segundos parecieron horas.
Llegó el día D, Domingo 6 de Abril, más de 200 personas nos esperaban en el precioso Salón de Columnas del Círculo de Bellas Artes. Aquel día algo mágico pasó, ocurrió exactamente como Joaquina nos había dicho, nos pidió antes de empezar que escucháramos a nuestros compañeros porque sin nuestra atención completa no podrían hacerlo bien. Esa fue la primera vez en 3 meses que le hice caso, escuche a los 5 compañeros que salieron antes que yo, casi pronunciando las palabras al tiempo que ellos lo hacían, todos conocíamos casi de memoria los discursos de los demás, ofreciendo todo mi apoyo y por una vez despegándome de mi YO.
Llegó mi turno y después de 3 frases leídas, me conecté con la magia de compartir algo con otra gente, de mostrarse simplemente como un instrumento, sin querer impactar, ni agradar, ni seducir, con la única misión de compartir humildemente unas ideas que no son de nadie si no que forman parte de la conciencia universal. Fue maravilloso, cuando pronunciaba la última frase me di cuenta de la belleza de compartir las ideas, con el último suspiro al acabar el discurso experimenté una sensación de satisfacción sin igual.
Hoy un año después sigo recordando este día.
Durante estos 3 meses aprendí que tenemos una boca y dos orejas para escuchar el doble de lo que hablamos.
- Aprendí que si el Ego te domina cuando hablas delante de una audiencia pierdes autenticidad, empiezas a actuar, a intentar ser una persona que no eres y eso te desconecta de la audiencia.
- Aprendí un montón de cosas de todo lo que mis compañeros aportaron, un grupo de gente maravillosa con ideas innovadoras y ganas de compartir. Todavía muchas de las frases que escuché aquella mañana resuenan en mi cabeza frecuentemente.
- Aprendí de mis maestros, en especial de Joaquina Fernandez.
- Aprendí de mi mismo, muchas cosas que siguen en mi mochila desde entonces y que me acompañaran para siempre.
Por eso hoy, un año después quiero agradecer a mis compañeros que compartieran esa experiencia tan transformadora conmigo y a los maestros en especial a Joaquina Fernandez por su paciencia, su sabiduría y su cariño para enseñarnos tanto y para guiarnos en el cambio a ser mejores personas.
Aquí dejo un par de videos
Resumen de los mejores momentos de los discursos de aquel día
Resumen completo de mi experiencia en el curso
Solo mi discurso
Aquello que más miedo te dá es lo que más tienes que hacer porque ahí se encuentra tu camino de crecimiento personal y quizas se esconde la magia de tu próposito de vida.
“El que sabe pensar, pero no sabe cómo expresar lo que piensa, está en el mismo nivel del que no sabe pensar.” Pericles